Por 0,45% del costo total se arriesga todo el desarrollo


Incidencia del hormigón elaborado en el costo de construcción.

De acuerdo a un estudio estadístico efectuado por la CAPIHE, la incidencia promedio del costo del hormigón elaborado en el costo total de construcción de un edificio tipo para uso habitacional o corporativo representa el 7%.

En el mismo trabajo, se demuestra que una reducción en el precio de, por ejemplo, 60.000 G/m3, produce en una obra promedio un ahorro de apenas un 0,58% del costo total de construcción.

Llevando lo anterior al costo total de un desarrollo inmobiliario promedio, dicha incidencia se reduce tan solo 0,45% del mismo.

El esquema actual de competencia en el mercado, generado por proveedores de hormigón elaborado que fundamentan su oferta comercial en el precio, es dañino para las empresas con criterios rigurosos de aseguramiento de la calidad, dada la ausencia de un marco regulador técnico de mayor rigidez.

Impacto en la calidad.

Como hemos visto, el porcentaje de ahorro que se logra haciendo que los proveedores de hormigón elaborado compitan fuertemente en precios es mínimo, teniendo en cuenta tanto el costo de construcción como el costo total del desarrollo.

El riesgo al cual se encuentran expuestas las constructoras y, por tanto, las desarrolladoras, los inversores y el consumidor final, es en cambio importante y creciente, pues dicho esquema competitivo es nocivo y somete a los proveedores de hormigón a una excesiva tensión en sus costos, posibilitando que empresas con sistemas de aseguramiento de la calidad deficientes efectúen concesiones inadmisibles en lo referente a la integridad del producto.

Las tecnologías existentes en las empresas de primer nivel, como por ejemplo los sistemas de medición por peso de alta precisión (de modo a lograr una exacta dosificación de las mezclas) o sistemas informáticos de gestión para control de tolerancia de mezclas y contenidos de humedad de cada material, producen necesariamente un gran diferencial de confiabilidad favorable hacia las mismas, hecho que debe ser percibido adecuadamente por las empresas constructoras.

Los controles de proceso estrictos requieren de departamentos de control de calidad preparados  para enfrentar niveles de producción de tipo industrial. Desde la recepción de materia prima hasta el vertido final del producto en obra deben existir procedimientos rigurosos de control que necesariamente tienen su impacto en los costos.

Hasta el momento, la inexistencia de certificación obligatoria de cumplimiento de normas técnicas que regulen la industria del hormigón elaborado, unida a un marco regulador general de excesiva laxitud, paradójicamente resulta desfavorable para las empresas que tienen procesos internos rigurosos y sustentados por sistemas de aseguramiento de la calidad certificados.

Impacto en el valor del Sector de Negocios

Si bien todo el anterior enfoque está basado en los riesgos que una agresiva competencia en precios, en un marco regulatorio técnico muy frágil, introduce en la calidad, un aspecto muy importante que también debemos abordar es la rentabilidad y el valor del sector de negocios.

En la actualidad, y de acuerdo al Estudio de Costos del Sector, elaborado en el marco de la Mesa Técnica de Análisis, se demuestra que las empresas se acercan inexorablemente a proveer el hormigón elaborado a un precio igual a los costos de producción.

Es decir, la actual estrategia de competencia en precios tiene como efecto complementario el producir la muerte del sector de negocios, en lo referente a su capacidad de generar rentabilidad, crecimiento, impuestos para el fisco, mayor ocupación de mano de obra y preservación de la diversidad empresarial.

La salud del sector de negocios del hormigón elaborado es importante para todo el ecosistema de la construcción, por la simple razón de que las estructuras de hormigón son la base de cualquier desarrollo inmobiliario corporativo o residencial.

El Estado, además de la verificación exhaustiva del cumplimiento del régimen laboral y medioambiental en el sector,  debe por intermedio de sus organismos específicos como el Ministerio de Industria y Comercio y el Instituto Nacional de Tecnología y Normalización, introducir la obligatoriedad de requerimientos técnicos más rigurosos, de modo a generar un marco competitivo en el cual el cumplimiento cabal de estos requisitos introduzca mayor equilibrio en el mercado.

Fuente: CAPIHE