Informalidad: Problema para la industria hormigonera


El hormigón informal constituye actualmente un riesgo para el consumidor y atenta contra la industria formalmente constituida.

Informalidad en Paraguay y América Latina.

La informalidad es un grave problema para el Paraguay, compartido con toda Latinoamérica, lamentablemente. En efecto, los datos del mercado laboral en el Paraguay indican que el 29,6% de los trabajadores en el País lo hacen como autoempleados, siendo el 34,2% informales.

Es decir, tenemos un 64% de autoempleados e informales en la economía nacional. De acuerdo a lo anterior, dos terceras partes de la población se mueven en este mercado, donde la mayoría de las personas depende de salarios diarios, sin acceso a seguridad social ni ahorros significativos.

De acuerdo a la OCDE, gran porcentaje de los trabajadores en situación de pobreza y vulnerabilidad realizan tareas manuales, en sectores como el comercio  minorista, restaurantes, hoteles, servicios, manufacturas varias, transporte y construcción.

Informalidad y construcción.

La informalidad en el sector construcción es mayoritaria. Es un sector fuerte y clave para el crecimiento y desarrollo nacional, pero está cubierto del manto de la informalidad en las prácticas y procesos constructivos, a nivel empresarial y laboral. Aun en ausencia de trabajos precisos desde el punto de vista estadístico, números más números menos, esta mayoritaria informalidad es el signo distintivo del sector.

Básicamente, el núcleo estable lo constituye la empresa constructora, que no mantiene vínculos formales con los obreros de la construcción por lo general, intermediando en la mayoría de los rubros la figura del Contratista, con el cual se mantiene relación contractual. Por tanto, la mayoría de los obreros de la construcción no tienen estabilidad, seguro social, y adquiere sus competencias bajo un sistema de enseñanza empírico en la mayoría de los casos.

Informalidad e industria del hormigón elaborado.

La industria del hormigón elaborado tiene un nivel de formalización del 100%. Tanto los núcleos administrativos, altos mandos técnicos, supervisores y obreros en general están bajo contrato laboral según el marco legal paraguayo, gozando de la protección del seguro social tanto en servicios médicos como mecanismos de jubilación.

Es decir, el sector tiene un comportamiento ejemplar tanto en el avance hacia los procesos de formalización tan necesarios en Latinoamérica como en los mecanismos de capacitación que las empresas implementan para que los recursos humanos adquieran las competencias específicas para la provisión de un hormigón elaborado de altísima calidad, vital para una industria del desarrollo inmobiliario que se vuelve cada vez más exigente.

Hormigón elaborado y competencia desleal.

Los esquemas de subcontratación existentes en la construcción civil, ya esbozados más arriba, y la inexistencia hasta el momento de un marco jurídico/técnico que garantice al consumidor la provisión de un hormigón fabricado según las Normas Técnicas correspondientes, bajo un proceso industrial estandarizado y llevado adelante por recursos humanos de elevada calificación, bajo el amparo de sistemas de aseguramiento de calidad, hace que numerosas obras de importancia sean cargadas hasta hoy con hormigón hecho a mano, dosado empírica y precariamente por volumen, sin ningún sistema de control de humedad de los áridos ni cualquier otro requisito elemental en la industria hormigonera actual.

Sumamos a lo anterior, que el mismo está preparado por obreros sin ninguna competencia, denominados changarines, contratados por cifras no mayores a 20 dólares/día, exclusivamente para el día de la preparación y cargamento del hormigón, terminando la jornada extenuados y cesados pues no están amparados por ningún mecanismo contractual que les brinde una estabilidad siquiera mínima.

Es decir, se fabrica hormigón sobre la base de la explotación laboral de mano de obra no calificada, que se debate en el umbral de sobrevivencia, sin ningún requisito técnico ni sistema de control de calidad.

No es posible, por ejemplo, que administraciones municipales apliquen el dinero de los contribuyentes para programas de pavimentación vial urbana en los que el hormigón se prepara a mano, con precarias maquinas, al amparo de árboles, en plena vía publica.

Posición de la CAPIHE.

La CAPIHE rechaza totalmente la posibilidad de que el hormigón siga proveyéndose de manera informal, para obras de importancia, en la actualidad.

Las exigencias técnicas cada vez más crecientes de hormigones de alta resistencia y el alto nivel de visibilidad que tiene el desarrollo inmobiliario en Paraguay, para los inversores internacionales, hacen que esta situación sea insostenible.

La industria del hormigón elaborado no puede seguir tolerando la competencia desleal del hormigón informal, que utiliza en condiciones infrahumanas a mano de obra en el umbral de sobrevivencia para la fabricación de un producto que pertenece a un estadio tecnológico ya superado hace décadas.

La ocupación creciente de mano de obra no se logra incorporando a gente sin esperanzas a procesos informales y marcados por el signo de la explotación inescrupulosa. Se logra con políticas públicas que fomenten sustentablemente el crecimiento económico, con un Estado cada vez más eficiente, libre del signo de la corrupción que hace que los escasos ingresos provenientes del fisco no puedan ser destinados a infraestructura, salud y educación.

Y se logra protegiendo a las empresas formales que son las que aportan al Fisco y generan mano de obra estable, de modo a que el obrero paraguayo pueda contar con ingresos previsibles y sostenidos que le permitan planificar con dignidad su futuro.

Fuente: CAPIHE/ABC/OCDE/BID